La necesidad de fortalecer la investigación en una institución educativa parte de la base
de una realidad cambiante en un mundo convulsionado desde su esencia. A la
academia se le ha conocido por excelencia como el centro del saber, pero, ¿qué es el
saber sin la debida búsqueda del nuevo conocimiento que conlleve a la tan anhelada
innovación, necesaria en la sociedad?
Los estudiantes que ingresan a las instituciones educativas llegan con una serie de
incógnitas sobre la realidad circundante que muchas veces la academia pareciera no
resolver. Muy seguramente la transmisión mecánica, memorística y habitual del
conocimiento ha perjudicado notoriamente la formación académica, en la medida que la
misma deja vacíos formativos protuberantes.
Es pertinente aclarar que no se trata de que la institución, representada en su colectivo
de profesores, resuelva a cabalidad las incógnitas de los dicentes; no es ese el objetivo;
sin embargo, sí debe aportar y sentar las bases para la formación de un pensamiento
crítico, constructivo y evolutivo que posibilite la facultad de formar al estudiante en
principios, en elementos sustantivos y metodológicos, donde las capacidades de
búsqueda, de cuestionamiento, de análisis y de proposición sean una constante en el
desarrollo de su carrera y en su futura vida profesional.
Las nuevas formas de enseñanza y aprendizaje exigen al docente realizar un
replanteamiento generoso en su forma habitual de desarrollar sus cátedras; el docente
debe convertirse en un guía con menos protagonismo que el habitual. Dejar que sus
estudiantes exploren, deduzcan y propongan; auspiciar su perseverancia en las labores
de búsqueda, mencionándoles expresamente la gran satisfacción de encontrar lo
buscado y, la necesidad imperiosa de seguir en el infinito camino de preguntas y
hallazgos, más preguntas, más hallazgos....
Ahora, una institución educativa conciente de la descrita situación propenderá por la
inclusión de recursos humanos, técnicos y tecnológicos que permitan la realización de
nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, que produzcan el desarrollo de la
formación en investigación, de la investigación formativa y del necesario trabajo en red,
dentro de un mundo cada vez más global –local.
La educación es para el país el principal factor de competitividad y las exigencias que
se le hacen al sector productivo, revierten en el sistema educativo, generándole nuevas
y mayores demandas a éste último, reafirmándole la necesidad de que el nuevo talento
humano comprenda, apropie y aplique conocimientos, desarrolle habilidades, aptitudes
y destrezas; como también, actitudes, valores y comportamientos requeridos para las
condiciones propias de desarrollo cultural, social y económico en los ámbitos local,
nacional e internacional.
Se trata entonces, de lograr una formación integrada al trabajo productivo y, al mismo
tiempo, más ceñida y defensora de los valores sociales, de la responsabilidad social de
las empresas (RSE), de las garantías y los derechos fundamentales, de las nociones de
integración latinoamericana, pero también, mundial; del reconocimiento de nuestra
pluralidad cultural, de la igualdad de género pero también de la diferencia entre los
mismos; circunstancias que ameritan tratos singulares pero no desiguales, más
basados en la equidad que en la discriminación, más fundamentados en la
complementariedad que en la exclusión; que garantice mediante la formación, la
evaluación y la certificación, las competencias laborales de las personas, en un marco
de desarrollo humano y tecnológico sostenible.
Para la sociedad no son desconocidos los procesos de evaluación y seguimiento
académico que el Estado viene realizando en las diferentes instituciones de educación
superior. Frente a ello, se erige como necesidad imperiosa fortalecer los resultados en
materia investigativa, más aún cuando se apunta a satisfacer el requerimiento de
cambiar el carácter de naturaleza tecnológica a Institución Universitaria, mediante la
implementación de ciclos propedéuticos, lo cual se traduce en contar con un rubro
presupuestal destinado a favorecer la investigación, con grupos de investigación
inscritos en el portal de Colciencias que propendan por su reconocimiento, la
producción intelectual de los docentes evaluada por pares académicos y debidamente
publicada, la asignación del tiempo necesario para que los docentes realicen
investigación en los correspondientes grupos, el desarrollo de una plataforma de
semilleros de investigación debidamente articulada en la Red de Semilleros de
Investigación RedColsi y, como punto vertebral, la interacción de la institución con redes
académicas que propendan por el desarrollo de la investigación a través de la
formulación y desarrollo de proyectos conjuntos, pertinentes, debidamente financiados.
En síntesis, el sustento de la propuesta apunta a concienciar aún más a la comunidad
académica del Colegio Mayor del Cauca en la necesidad de interiorizar las dinámicas
investigativas para un mejoramiento académico integral. Pero también, y de manera
enfática, a que la Institución proyecte, reinvierta, coordine y realice seguimiento sobre
todos los elementos constitutivos del proceso investigativo: talento humano, recursos
financieros, logística, capacitación y demás componentes que constituyen el
fundamento y las herramientas para el éxito de la investigación gestada dentro de la
academia en interacción con la sociedad, con decididas intenciones de impactar el
entorno. La Institución es conciente de la necesidad de retomar lo avanzado desde la
formación tecnológica que hasta ahora la ha caracterizado para, a partir de dichos
logros, robustecer con nuevas dinámicas y con real aplicabilidad de otras, el proceso de
cambio de carácter ya que el mismo debe estar soportado sobre bases fortalecidas en
investigación con una proyección claramente definida y un plan de trabajo que refleje la
dinámica de un sistema de investigaciones vivo, inquieto, crítico donde sus actores se
sientan proponentes y partícipes de transformaciones constructivas para la Institución y
para la sociedad en general.